CRONICAS VIVIDAS
Historias vividas, deseadas, soñadas o quién sabe que, soy algo soberbio, libertino y también racista,bisexual por convicción, pero heterosexual en práctica, la vida me ha favorecido en todo sentido, pero también he vivido momentos duros, cómo todo en la vida.
Dime que vuelva a llenar tu cuerpo de caricias
Luego de un par de semanas, recibí una llamada, era Rainer, quería salir a tomarse unas cervezas conmigo, era sábado, no lo pensé mucho y accedí de inmediato, me pareció una oportunidad para conocerlo más, además hacía tiempo que no lo veía y ya lo extrañaba.
Aún tenía en la cabeza lo que había sucedido, tenía la curiosidad de saber si recordaba algo, pero tampoco era algo que me quitaba el sueño, sólo quería verlo, quedamos para encontrarnos por el óvalo de santa anita, le dije que sí, a pesar de no saber donde diablos quedaba aquel óvalo, acepté, le dije si podía llevar mi carro, me dijo que no, mejor anda en taxi, dijo antes de cortar.
El resto de la tarde estuve muy inquieto, no sabía que ponerme para la noche, quería impresionarlo, pero tampoco quería que se sienta menos a mi lado, pues realmente era un fachoso para vestirse, escogí algo simple, pero de muy buen gusto, por suerte Analí me ayudó un poco en eso, rechacé una invitación de Lalito Aspíllaga, gran amigo del colegio, preferí salir con Rainer, me parecía más interesante, estaba muy tenso.
Mientras pasaban las horas, sentía la necesidad de llamarlo y verlo, pero era muy apresurado comportarme así, tenía el mismo cosquilleo en el estómago, que sentí cuándo lo conocí, cuándo reaccioné ya eran casi las nueve de la noche, cogí mi billetera, llevé cien soles, una tarjeta de crédito porsiacaso, me bañé en perfume, y salí.
Tomé un taxi, le pregunté al chofer, cuánto me iba a cobrar hasta el óvalo de santa anita, me miró extrañado, me pidió veinte soles, subí, no negocie, pues no sabía donde diablos quedaba aquel sitio, aunque en el camino me preguntaba si sabía a donde estaba yendo, me dijo que me cuidase y otras cosas mas, no le presté atención, quería llegar.
Cuándo ingresé a la carretera central, recibí una llamada al celular, era Rainer, me puse a temblar, me preguntó si estaba en camino, le dije que ya estaba llegando, te espero en el centro bancario, le dije que ya llegaba, no demores, ya llego, cortó.
Estaba más nervioso, el chofer me preguntó si me iba a ver con alguna jermita, le dije que no, le dije que iba en camino de una aventura, sonrío, sonreímos juntos.
Dime que tu vida está vacia y necesitas de mi amor
La calma volvió, ya no me sentía mal por lo que había sucedido la noche anterior, además no era la gran cosa, todo fue un jugueteo casi infantil, ya que no hubo nada explícito, todo fue un arrebato de un par de borrachos, bueno eso es lo que pensé en ése momento.
Pero algo si era cierto, que ése tipo me había impresionado, quizás de la manera que nadie más lo había logrado, me sentía obnubilado teniéndolo cerca, me sentía algo intranquilo, pero siempre cauteloso con mis emociones, no quería causarle alguna mala impresión, al menos de mi parte.
Finalmente almorzamos, habló poco conmigo, todos fueron temas en general, le pregunté sobre su vida, que me contase algo, sobre su trabajo y esas cosas, pues recién lo conocía, su vida era triste, no tenía norte, ni metas, me pareció decepcionante, lo único que Eliana rescató de él, era su fama de mujeriego, reímos todos.
Durante todo el almuerzo no dejaba de mirarlo, como si todo lo que dijese fuese súper importante, pues así lo sentía, por ratos reaccionaba y me avergonzaba, pero durante toda la comida no pude despegar mis ojos de él.
Me dió un poco de tristeza el saber que sólo se dedicaba a trabajar, no tenía alguna meta a corto plazo, él me dijo sentirse muy orgulloso de su hermana por todo lo que había logrado en el ámbito profesional y empresarial, estaba contento de que ella estuviese a cargo de los negocios de su familia, me dijo que se sentía la oveja negra de la familia, que no le gustaba el estudio y cosas así, respiré hondo y le dije que la vida es una constante, que si uno quiere progresar y triunfar en la vida puede hacerlo, me agradeció las palabras, pero fue muy claro, detesto el estudio, prefiero trabajar, finalizó.
Me preguntó sobre mí, no quise ahondarle mucho, ya que no acostumbro de hablar mucho de mis cosas, pero fue Eliana, la que se encargó de comentarle sobre mí, sobre mi familia, la universidad, sobre los negocios de mi familia y demás cosas.
Mientras ella hablaba sobre mí, sentí su mirada penetrante, me avergoncé algo, en un momento lo miré fijamente, me felicitó, sentí su sinceridad, pero lo que yo quería de él no era palabras, sino hechos.
Como te saco de mi presente, de mi mente.
Pensando en Rainer, me dormí, en un momento sentí que Eliana, su hermana, mi enamorada, me comenzó a tocar, creo que el licor recién le estaba haciendo efecto, dicho sea de paso, siempre que tomamos la libido se nos alteraba un poco, yo me arreché un poco, estaba medio somnoliento, pero el recordar todo lo que había pasado en la madrugada, hizo que pudiésemos tirar rico.
Mientras cachaba, pensaba en Rainer, me tiré a mi flaca con una pasión incontrolable, era un volcán a punto de estallar, necesitaba disipar mi cabeza y quitarme todas atisbo de arrechura prohibida.
Eran las 12 del mediodía aproximadamente, cuándo me dio hambre, salí de la habitación de mi mujer, bajé en bóxer a la cocina, a ver si encontraba algo, solo estaba la empleada, preparando el almuerzo, le pedí un vaso de coca cola helada y una ensalada de frutas con yogurt, por suerte me atendió rápido, me cagaba de hambre.
Sonó el intercomunicar, era Eliana, quería que le subiese un jugo de piña helado, Maria (la empleada) lo preparó al instante, mientras subía al segundo nivel llevando la rica bebida astringente, llegando a la habitación de Eliana, salió Rainer del cuarto de huéspedes, me saludó, estaba fatal, le respondí el saludo con los ojos, me dijo que tenía hambre, lo enfrenté naturalmente, sin ningún tipo de temor o algo parecido, pensé que quizás había olvidado lo sucedido en la madrugada, así que me hice el huevón.
Le dije que en la cocina estaba María, que le pida lo que quisiera y que si deseaba podía quedarse para comer, asintió con la cabeza, total ya eran casi la una de la tarde, me pidió prestado el baño para ducharse, lo dije que normal, que el departamento era de su hermana, así que normal, no dijo nada bajó hacía la cocina.
Creo que no recordaba nada, era lo mejor, me gustó la forma en que me trató, ya no era el insoportable hermano celoso que no dejaba de mirarme horas antes, su semblante era diferente, para recién habernos conocido la relación se presentaba tranquila, y eso me causaba una perfecta impresión, tenía muchas ganas de conocerlo más.
Casi me rendí, hasta que pensé en mí.
Mientras acariciaba el bulto de mi cuñado, sentía que se agitaba, como si estuviese conciente de lo que estaba pasando, me puse algo nervioso, tenía que volver a mi sano juicio, estaba cometiendo demasiadas locuras, acababa de conocerlo, no sabía en ése momento que la vida nos depararía ser hermanos políticos, no lo desee, no lo imaginé, era una tentación muy fuerte, era mi tipo, un hombre, como los que a mi me gustan, pero ya era demasiado riesgo.
Le subí el jeans, levanté su cierre, le dí un beso, le dije muchas cosas, pensé que quizás estaba desaprovechando una oportunidad deseada, pero tampoco era lo ideal, hacer algo con una persona dormida é inconciente, no tenía sentido, al menos, no era el momento, quizás en otra ocasión podría pasar algo súper excitante, no era el lugar ni el momento, me repetía a cada momento.
Salí rápido de allí, Eliana estaba aún en la ducha, pues todo esto sucedió en un lapso de 10 minutos a lo mucho, saqué una frazada y volví a donde yacía Rainer, seguía durmiendo, roncaba como camionero, me arreché al verlo de espaldas, tenía buen trasero, me provocó tocarlo, lo hice. Cerré la puerta con pestillo, antes de cubrirlo con la frazada, acaricié su trasero, estaba durito, era impresionante la forma en que lo estaba tocando, me estaba aprovechando de él, pero lo estaba gozando.
Empecé a olerlo, besé sus brazos, olí su cabello, su rostro, seguí besándolo, tenía la necesidad de hacerlo, era como si tuviese a alguien al que siempre lo estuviese esperando, me sentía así, era mi presa, yo era el verdugo.
Finalmente, lo tapé con la frazada y salí del cuarto, bajé a la cocina a servirme algo, tenía la boca seca, mi sangre hervía, estaba totalmente tenso, la experiencia fue única.
Luego de tomarme un vaso de vodka, subí a descansar, mi cuerpo pedía descanso, ya era mucho para lo que viví en ése día, Eliana a los pocos minutos salió de la ducha y me acompañó.
¿Rainer se acordaría de lo que pasó al despertar? Me dormí pensando en ello y en él.
Recuerdo aquél momento, en que te pude tener
Eliana me volvió a preguntar por su hermano, le insistí que lo llamase, luego de repetidas timbradas, Rainer contestó:
Rainer ¿dónde estas? – preguntó Eliana
Aquí en el cuarto de huéspedes, estoy descansando
No habías salido a comprar cerveza – insistió
No vine a descansar, me siento algo mareado
Ya está bien, descansa, mis amigos ya se van en un rato
Me despides de todos.
…
Por una parte me sentí tranquilo, nadie se dio cuenta de los casi quince minutos que estuvimos allí metidos, le dije a mi flaca si quería que fuese a comprar algo, pero me dijo que no, ya eran las cinco de la mañana, sus amigos ya se iban, yo estaba cansado, todo el trajín emocional, me tenía agotado.
Estuvimos charlando unos minutos más, los amigos de Eliana, todos algo mareados, pero nadie borracho, se fueron, la chica que trabajaba en la casa de mi flaca, llegó justo a las seis, para que comience a limpiar, ambos estábamos cansados, realmente necesitábamos dormir.
Antes de dirigirnos a descansar le dije ami flaca que pasaría por la habitación de huéspedes para ver si Rainer tenía algo para taparse, ella me dijo: voy a bañarme antes de descansar, fíjate si mi hermano está bien y vienes para dormir. Sonreí feliz.
Al entrar a la habitación donde Rainer dormía, sentí crecer algo en mi entrepierna, mi cuñado dormía plácidamente, su rostro completamente relajado inspiraba ternura, me acerqué, toqué su rostro, sus labios, su cabello, lo besé, lo besé como nunca había besado a nadie, olía riquísimo, era un aroma muy masculino.
Comencé a acariciarlo, toqué sus piernas, su pecho, su trasero, abrí el broche de su jeans, bajé el cierre, dormía erecto, estaba con un excitante calzoncillo rojo, tenía buen bulto, me quedé mirando, toqué, acaricié su hombría, mis manos temblaban.
De un lado tú, rompiéndome la calma
Si supieran la vorágine de cosas que sentía por dentro, era algo súper excitante, estar con el hermano de mi flaca en el baño de su departamento, tenerlo ahí parado, frente a mí, con los pantalones abajo, era una tentación tan grande, pero también una prueba dura, pues posiblemente, su hubiese cedido, habría pensado muy mal de mí, quise tomar el riesgo, pero finalmente, no accedí.
Mientras pensaba y pensaba, mientras nos besábamos, tocaron la puerta, sentí miedo, fue como si todo se hubiese detenido, nos miramos, siguieron tocando, hablé:
Está ocupado, ¿quién es?
Luigi ¿eres tú? – dijo mi flaca
Si, soy yo – respondí asustado
Dime, ¿sabes donde está Rainer?
Salió a comprar cervezas creo, ¿Por qué?
No sabía que había salido, necesito algunos snacks
Llámalo a su celular para que te traiga
Está bien, lo llamaré
…
Quedé petrificado, Rainer ya se había subido el jeans, al igual que yo, le hice señas para que apagase su celular, lo hizo rápido, no nos dijimos nada, hubo un corto silencio cómplice entre ambos.
Me fijé por el pestillo, si había moros en la costa, por suerte en el segundo nivel del dúplex de mi flaca, donde estaba el baño, no había nadie, salí sigilosamente, y bajé, Eliana estaba en la cocina conversando con una amiga, los demás estaban en la sala, no me vieron bajar, mejor dicho no me vieron salir del baño, Rainer se quedó unos minutos más, al salir lo vi entrar al cuarto de huéspedes, buena táctica, así nadie se iba a dar cuenta, total ya estaba borracho.
Besaría tu cuerpo de pies a cabeza, te mimaría a cada momento
Cerré la puerta del baño con cerrojo, mi cuñado volteó y me miró, yo me acerqué pues estaba tambaleándose, por un momento pensé en aprovecharme de la situación, le pregunté si se sentía bien, él me dijo que sí, terminó de miccionar.
Yo me acerqué al lavabo, me mojé el cabello, pero por el espejo lo miraba, enseguida vi acercarse y ponerse detrás de mi, me sorprendí, pero no dije nada, me cogió del trasero, lo tocó, yo lo enfrenté, me hice el ofendido: oye imbécil que tienes, me cogió de los hombros y me dio la vuelta, como si lo que le hubiese dicho no le importase, continuó tocándome el trasero, pensé en el riesgo que corría si cedía, pero todo esto era una lucha, por un lado quería que me haga lo que quisiera y por otro lado temía lo que podía pensar de mi, finalmente, me contuve y lo empujé.
Se cayó al suelo, al tratar de salir del baño, me agarró del jeans, me tiró al suelo, con una fuerza que pensé que no tenía, como diciéndome que no me fuera, me dijo que no me vaya, me paré, yo no decía nada, estaba algo alterado, pero también arrecho, lo notaba erecto, estaba aún con la bragueta abierta.
Volví a empujarlo, quise salir del baño, pero no me dejó, se paró, se puso tras de mi, me tocó nuevamente el trasero, cogió mi mano y la puso en su miembro, yo no opuse resistencia, comenzó a besarme en el cuello, yo estaba al borde del clímax, no podía creer todo lo que estaba pasando, me bajé el jeans, me quedé en bóxer, él se abrió el jeans y se lo bajó un poco, yo seguía tocándole la pinga, la tenía durísima, yo también.
Luego de eso, me volteó, quedamos frente a frente, comenzamos a besarnos, con un frenesí impresionante, como si esa fuese la única oportunidad que tuviésemos, toqué su trasero, lo tenía igual de grande que el mío, se sobaba en mí, sentía su miembro duro y grande en mi entrepierna, los dos ahí parados, en el baño del departamento de mi flaca, su hermana.